Este verano estoy aprovechando para hacer muchas cosas que me gustan. Una de las cosas que mas me gusta es bañarme en la piscina, y siempre que tengo la oportunidad no la desaprovecho, vamos que aunque me vaya a la piscina con mi hermano y algunos de sus amigos, a mi me da igual lo que hagan ellos, que mientras a mi me dejen tranquilo en el agua ya no hay Pepe (como diría mi madre, jeje).
Otra afición nueva que he cogido es la de mirarme a los espejos, me encanta mirarme mientras me secan después del baño o me peinan, o mejor si me dejan peinarme a mí solo.
Pues eso, que llevo una temporada de espejos y, sobretodo al principio, de sustos a mi madre, porque de primeras me plantaba delante de un espejo y le gritaba a mi mamá (estuviese, ella, donde estuviese): mamá ese me está repitiendo!!! y cuando ella venía dispuesta a regañar a Francisco, me señalaba a mí mismo en el espejo y le decía: ves como ese me repite!!. Como digo, así he estado una temporadita y menos mal que ya se me está pasando, porque ya estaban todos un poquito hartitos de mis “repeticiones”, jeje. Que lo mismo era en casa, que en casa de los abuelos, que en un escaparate o en los probadores de una tienda… que uno de payaso tiene un poco, jeje
Uy, qué peligro, dos como tú, jajaja
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